jueves, 28 de enero de 2010

Adiós


-¡Julieta! Espera, no corras.
Al ver que no le hacía ni el más mínimo caso, empezó a andar más rápido hasta que consiguió llegar a mi altura y agarrarme de la muñeca para que me diera la vuelta y así poder enfrentarlo.
-¿Qué quieres?- le dije molesta
-Solo quiero saber porque has salido así del bar. Si no querías venir lo hubieses dicho y hubiésemos cancelado la cena de parejas para otra noche, no hubiera habido ningún problema, solo lo tenías que haber dicho.
-Sí, tendría que decir tantas cosas que me callo
-Julieta, últimamente no entiendo tu comportamiento. Hace días teníamos una relación incomparable y ahora no haces más que evitarme. No se porque lo haces- me dijo confundido.
-¿No sabes por qué lo hago? No se quizás nuestra relación hace días fuera la mejor pero coquetear conmigo y después presentarte de un día para otro con una chica que es tu novia no es algo por lo que a la gente le den medallas. ¿No crees?- le dije al borde de las lágrimas
-Julieta, yo…-me dijo con cara de arrepentimiento
-¡No digas nada! No quiero que te vuelvas a acercar a mi, ni que me dirijas la palabra, ni que pienses que la amistad que tuvimos va a volver.
-Pero Julieta cuando yo coqueteaba contigo tú tenías novio y yo pensaba que no era algo importante, solo un juego.
-¿Un juego? ¿Eso es lo que he sido para ti? Pues me parece perfecto, por un estupido juego me has dejado con el corazón roto. Muy bien hecho Romeo te felicito, nadie me había hecho tanto daño como tú en mi vida.
-Yo…
-Todos los juegos se acaban, pues este también. ¡Se acabó el juego! Adiós para siempre Romeo.
Yo me había enamorado de él como una idiota estaba dispuesta a dejar a Jason, mi novio, por él y enamorándome solo había conseguido que me rompiera el corazón.
Sin poder aguantar más lágrimas cayeron por mis ojos y volví a dirigirme otra vez calle abajo para salir de aquel lugar, para escapar y para decirle definitivamente adiós a Romeo.

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